El juego

Me subí al tren que estaba casi completo y encontré un lugar junto a la ventana. Me gusta sentarme junto a la ventana porque mi imaginación viaja mejor y más veloz. Me puse los auriculares y dejé que la música me transportara hacia otro lugar. Un lugar donde las cosas son simples y los problemas no me pueden alcanzar. De repente, una voz familiar me trajo de golpe a la realidad.

– Que casualidad

Levanté la mirada y estaba él, divertido porque el destino nos había jugado otra de sus bromas y nos había colocado ahí, en ese vagón, en ese momento, juntos otra vez.

Mi cara de sorpresa debió ser tan grande como su sonrisa victoriosa, que por cierto iba en aumento a medida que los segundos pasaban y yo continuaba callada.

Se sentó frente a mi, en el único asiento que aún quedaba libre y me miró profundamente sin decir una sóla palabra. Yo giré la cabeza y fijé mi mirada en un punto perdido del exterior mientras sentía sus ojos clavados en mi cara. Lo conozco, era un momento de deleite para él, verme en esa situación de incomodidad, sin saber que hacer, sin dejar escapar la risa que venía conteniendo desde que lo ví, con tal de no crear una situación de complicidad. Me conoce y me dejó jugar mi juego. Me dejó creer una vez más, que las cosas serían como yo quería. Tiene ese don de entregarme el control en el momento justo para que yo me sienta segura y baje las defensas. Así, él puede entrar más fácilmente a mi corazón.

El silencio y su mirada en mí se hacían cada vez más tangibles. Casi ni escuchaba la música, creo que mi concentración en lo que pasaba era tal, que incluso podía escuchar su respiración. No iba a dejarlo ganar. No iba a demostrar ni por un segundo lo mucho que lo extrañaba. No iba a entrar de nuevo en un sin fin de conversaciones sin sentido, llenas de reproches y palabras tiernas de consuelo que terminaban, como siempre, en absolutamente nada.

Después de varios minutos mi concentración y mi juego comenzaron a tambalear. Mi imaginación dió paso a mi memoria y una catarata de recuerdos poblaron mi cabeza. Digamos que la música ayudó bastante. Después de tanto tiempo ¿juntos? teníamos una colección inmensa de canciones que nos reflejaban y todas parecían reproducirse en ese instante. La tensión disminuyó y mi cuerpo comenzó a relajarse, abandonando la posición de alerta. Él lo percibió y realizó un acercamiento mínimo y calculado, lo suficientemente sutil como para que yo no me asustara y volviera a levantar mis escudos.

Lo extrañaba y mucho. Creo que ya no recordaba cómo era tenerlo en mi vida. Para mi él siempre era una figura ausente que encerraba un torbellino de sentimientos que no podía definir. Que lo extrañaba era de lo único de lo que estaba segura.

Por primera vez desde que apareció en el tren, lo miré a los ojos y me mantuve así unos segundos. No se que quería, quizás buscaba encontrar alguna respuesta perdida en su mirada. No sirvió de mucho, tenía más preguntas y más cosas que decir que al principio. Pero ya no había vuelta atrás, le había hecho saber que las murallas habían caído y que el estado de vulnerabilidad iba creciendo. Giré de nuevo hacia otro lado, intentando hacer como si nada hubiera sucedido. Pero era tarde, el juego había cambiado.

La persona que estaba a mi lado había llegado a destino y su asiento vacío fue tomado rápidamente por él. No me animaba a moverme ni medio milímetro con tal de ni siquiera rozarlo. La situación se había vuelto tan ridículamente graciosa que no pude aguantarme más y aún dándole la espalda comencé a reírme sin parar. Era una risa sincera, que venía desde lo más profundo de mi ser. Estaba quitándole el drama a todo, no sólo a ese momento sino también a todo lo que tenía miedo de decir o de escuchar. Sin darme vuelta me abrazó y puso mi cabeza en su hombro. No puse oposición, ya no era necesario, me sentía segura en sus brazos. Me sacó uno de los auriculares y se lo puso, estábamos conectados de más de una manera. Todo se había vuelto calmo, como si las cosas estuvieran por fin en su lugar. No necesitaba mirarlo para darme cuenta que tenía, en ese preciso momento, la sonrisa más hermosa del mundo dibujada en su cara.

S.

Imagen

 

 

♥happynineyearscosarara

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s