Paraíso compartido (Primera parte)

Un fin de semana largo en la playa con amigas, parecía ser el escenario ideal para distraerme y alejarme de los problemas y la rutina. Todo se había planeado con poca anticipación, pero desde el momento en que la idea del viajes se instaló en mi cabeza, todo comenzó a salir naturalmente.

No sé si hay algo llamado destino o no, pero recordando las cosas en perspectiva, todo se dió perfectamente para lo que allí sucedió.

Durante los tres días en la playa ibamos a quedarnos en un hostel, pero a último momento surgió la posibilidad de un departamento prestado y nos lanzamos de cabeza a esa opción.

Llegamos el viernes por la tarde. El clima era perfecto, como si el sol estuviera ahí para darnos la bienvenida. Después de ordenar y desempacar, decidimos por fin sentarnos a descansar y comenzar a disfrutar nuestras tan esperadas minivacaciones.

Cuando por fin la tranquilidad reinó en la habitación, unas voces que provenían del exterior nos sobresaltaron. No era temporada alta y todavía no llegaban los días de calor y sol radiante por lo cual creíamos que no tendríamos vecinos. Pero sí, al parecer había gente en el departamento de al lado. Con una actuación poco creíble, fuimos disimuladamente hasta el balcón a descubrir de dónde exactamente provenían esas voces. Mi sorpresa fue grandísima cuando, separados por una pared de poco menos de medio metro, estaba ÉL mirándome con una sonrisa enorme y un cigarrillo en la mano.

¿Se dan cuenta por qué a veces digo que el destino se divierte con nosotros? Siempre encuentra una manera de unirnos, como ahora. Después de tantos meses sin vernos, ¿Era necesario encontrarlo ahí?

Su sonrisa era brillante y genuina. Nunca deja de sonreir, eso es algo que me encanta de ÉL. Pero juro que en ese momento tenía ganas de borrársela de un golpe. Estaba indignada. No era justo todo esto. Eran mis vacaciones y jamás se me hubiera ocurrido que sucediera eso.

Así como lo ví, gruñí enojada y entré al departamento. Mis amigas no entendían nada, no sabías quien era ÉL porque sólo lo conocían por las historias que yo les contaba. Me siguieron hasta adentro con mil preguntas sobre lo que acababa de pasar. Yo murmuraba y hablaba en voz alta conmigo misma y no las escuchaba. No entendía si tenía bronca por haberlo visto o por sentir que por fin mi deseo se había cumplido y estábamos los dos juntos en ese lugar tan especial para los dos. ¿Pueden los deseos cumplirse a destiempo? ¿Tienen acaso fecha de caducidad y éste había llegado demasiado tarde?

Mi celular comenzó a sonar y claramente era un número desconocido. Yo sabía que era él. ¿Cómo lo sabía? Porque había borrado y vuelto a agregar su número tantas veces que ya me lo sabía de memoria. No atendí. Por fin les conté a mis amigas el por qué de mi comportamiento. ÉL estaba ahí, del otro lado de la pared y no sabía que hacer. Nos miramos las tres y después de unos segundos de silencio, comenzamos a reirnos a las carcajadas. Ellas siempre consiguen convertir cualquier situación dramática en algo divertido y manejable. Esa no iba a ser la excepción. Lástima que las puertas del balcón habían quedado abiertas y ÉL estaba sentado en el borde de la pared mirando con gracia la situación y aún con el celular en la mano.

Respiré profundo y salí. Claramente me estaba haciendo la superada, pero con cada paso que daba me temblaban más las piernas. Me acerqué y le pregunté que hacía ahí. Me dijo que estaba con unos amigos, que necesitaba relajarse y descansar y que cuando le ofrecieron ese departamento para pasar el fin de semana no lo dudó. ¿Les suena bastante familiar no? Fue exactamente lo que pensé yo y se lo dije. Estábamos en la misma situación y al parecer ibamos a ser vecinos por los próximos 3 días. Intenté hacer un chiste al respecto pero definitivamente no me salió. Se notaba mis nervios en cada palabra. Hubo un momento incómodo así que decidí terminar la conversación lo más rápido posible. Le dije que me iba a cenar afuera con mis amigas y que todavía tenía que arreglarme para salir. Me despedí apresuradamente y sin esperar respuesta entré nuevamente.

Mis amigas estaban esperándome ansiosas para que les cuente lo que acababa de pasar. Obviamente habían visto y escuchado todo porque el departamente era bastante chiquito, pero aún así querían mi versión de las cosas. Comencé a hablar y enseguida me detuve. Giré y vi las puertas abiertas y a ÉL todavía observando la situación. Me puse toda colorada y le hice una sonrisa forzada mientras cerraba las puertas. Terminé la historia mientras nos cambiábamos y salíamos a buscar un buen lugar para cenar.

Cuando regresamos del restaurante, todo estaba en silencio. Al parecer nuestros vecinos también habían decidido salir. Estábamos las tres agotadas así que cuando llegamos de lo único que teníamos ganas era de ir a dormir. Yo, a pesar del cansancio, tenía todos los sentidos en alerta. ¿Cuánto iban a tardar en volver? ¿A dónde habrían ido? ¿Cuando ÉL volviera iría al balcón a fumar y ver si volvíamos a encontrarnos? Tenía un millón de preguntas dando vueltas por mi cabeza que no me dejaban dormir. Y a medida que el silencio se profundizaba, las dudas se multiplicaban.

Finalmente decidí darme por vencida y tratar de descansar. El sueño no aparecía pero estaba decidida a hacer el esfuerzo de dormirme lo más rápido posible para dejar de pensar. Fue en el preciso momento en que cerraba los ojos, cuando me llegó un mensaje de texto. Casi tiro el celular al suelo del sobresalto que me pegué. Lo leí, tres palabras. “Buenas noches princesa”. Sólo tres palabras y yo sentía que el corazón me desbordaba. Sentí ruidos de pasos y voces. ÉL había vuelto, el sueño había aparecido. Me dormí feliz.

Continuará…

S.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s