Alejándome sigilosamente (Parte I)

Me pediste que antes de irme te explicara mi partida. Acá está mi estrategia, la que me permite seguir adelante, dejando el corazón atrás. Leerla es tu elección, entenderla queda bajo tu responsabilidad.

 

Cuando caes, la perdida de equilibrio desestabiliza. Los primeros segundos son de incertidumbre y son decisivos ya que determinan cuanto tiempo vas a estar en el suelo. Una mano extendida a tiempo impide que el sentimiento de desolación invada el cuerpo. Un silencio prolongado implanta la sensación de abandono, que se extiende hasta adueñarse de cada partícula de tu ser.

El mundo se ve distinto desde abajo. Las cosas se ven más grandes, el suelo más inestable, la distancia más profunda. El aire se vuelve pesado y difícil de respirar. La razón empieza a dejar paso a la imaginación y la tristeza manipula cada recuerdo reconfortante para que se vuelva desgarrador. ¿Podés creer que todo esto suceda en minutos? ¿Sabés que todo esto desaparece con un abrazo?

Y cuando la ayuda no viene desde afuera, es momento de elegir quedarse en el suelo o levantarse de nuevo. Entonces si decidís levantarte sabés que estás sola para hacerlo, que vas a tener que encontrar  ganas de donde sea para no dejarte vencer. Sacás a la luchadora que tenés dentro para que se haga cargo del desastre que vos misma creaste. Pero todo esto tiene un precio, a veces uno demasiado alto que pagar.

Un guerrero puede ser compasivo o despiadado. Un guerrero debe decidir si herir o herirse en pos de la victoria final. Y espero que sepas que jamás te haría daño. Así que apunte mis cañones hacia adentro y decidí que si para estar de pie debía resignar algo, sería yo la que tenía que costearlo. El golpe debía ser terminante, tocar fondo para renacer de las cenizas. Pero en el proceso salió algo mal y no pude dejar atrás los recuerdos de nuestra historia.

Por eso me alejo, porque necesito ser fuerte para enfrentar lo que viene adelante. Porque para ser fuerte necesito dejar de sentir. Porque sentir implica ser vulnerable y asumir que no todo está bien. Porque si no todo está bien te necesito y vos no lo notas. Y duele y duele tanto que se vuelve insoportable. Así que mientras vos seguís en tu rutina yo voy dando pasos al costado, tratando de no mostrarte las heridas que voy cargando.

Armo mis valijas y me voy. Para no necesitarte, para no esperar que estés y que no lo hagas. Te alejo y me desprendo de todo lo que alguna vez fue importante. Te miro pero vos sólo me ves. Hay tanto en el interior pero aún así vos te detenés en la superficie, en los cambios de humor, en los caprichos y los enojos. No percibís que mi silencio te llama a gritos.

Y peleo por las razones equivocadas, me enojo por lo absurdo y doy argumentos faltos de coherencia para que tengas razones para no querer acercarte. Para justificar que no viniste por mi mala actitud y no porque no te haya importado desde un principio. Quiero aferrarme a ese último hilo de esperanza que me recuerda que lo que tuvimos fue sincero, que lo que sentimos fue real.

Quiero que sepas que si hago todo esto es simplemente porque no quiero quedarme fingiendo una sonrisa que me aleje para siempre de vos. Podría ser más fácil permanecer en donde estoy y representar algo que no soy, pero creo que si lo hago ya no podría jamás volver a atrás. Porque ese es el punto, en algún momento espero poder volver a atrás, volver a vos.

No quiero abrazarte y actuar una falsa tranquilidad mientras mi alma se va perdiendo en esta despedida silenciosa. Si te anuncio lo que hago es porque quiero que me mires y te des cuenta que necesito que estés ahí, que no me dejes continuar en esta huida sigilosa. Soy yo misma poniéndome al descubierto para que hagas algo al respecto, porque mis métodos no siempre son los mejores. Tengo este gen tan adherido al cuerpo que me hace ir a los extremos y alejarme de lo que quiero por miedo a perderlo después.

Así que no esperes que actúe de manera lógica, no confíes en mis buenas intenciones ni en la sinceridad de mis palabras. Porque no hay peor enemigo para mí misma que mis propias decisiones. No hay muro más alto que el que construyo en soledad. Estoy pidiendo una tregua, una razón para quedarme.

No pretendo que detengas tu vida por mí ni volverme el centro del universo. Es tan simple lo que necesito que produce risa crear una calamidad para conseguirlo. Me conformo con que notes que esta es mi forma de pedir ayuda, de demostrar que no puedo con todo, que a pesar de mi fortaleza también soy frágil y dudo y caigo y pierdo.

Quiero decirte que si aún no lo entendiste, esta es mi carta de despedida. Es el último intento de salvar la parte de mí que conociste, la que no quiero perder, la que siempre te dijo que “todo va a estar bien”, la que confía en los abrazos y las miradas, la que valora una promesa y defiende con sentimiento los pensamientos positivos. Esa misma que cuando necesitaste, estuvo ahí.

S.

I need your grace
To remind me
To find my own (♫)

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Un comentario en “Alejándome sigilosamente (Parte I)

  1. mflorj dijo:

    Vos me enseñaste a ser positiva, a que no me tengo que cerrar y salir adelante para mi bien. Lo que entiendo es que si te cerras lo suficiente como para que la otra persona no te conozca, no vas a lograr que se acerque. También sabemos que las señales que uno las cree inconfundibles, para el otro pueden ser inexistentes o sin importancia…..abrite y no te castigues tanto. Yo aprendí y es mi pensar que cada uno es responsable de las decisiones que toma en la vida, de TODO y cada instante que puede controlar, y si no hacemos nada para mejorarlo, también somos responsables de eso.
    Las cosas no siempre son claras para el otro, yo antes pensaba que proyectaba una persona que el entorno me dijo y me hizo entender que no era asi, sino que estaba generando lo contrario. Y me paso mucho que estaba en momentos en los que necesitaba un abrazo simple y no llegaba…..
    respira toma aire, y seguí, no te castigues, lucha por lo que queres de la mejor manera que puedas, y pensa que la otra persona quizás no te conozca lo suficiente como para saber lo que necesitas, aquí y ahora….
    Lo que uno siente no es compatible ni comprensible en su totalidad por el otro, y hay situaciones en las que descubris que el otro al que pensabas de una manera, en determinadas circunstancias te abandona…..
    vos sos tu arma mas poderosa, seguí adelante y para adelante….
    TE QUIERO!!!!

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