Jaque Mate

Todavía creo que nuestro mejor diálogo ha sido el de las miradas.

– Mario Benedetti-

Te imaginé tan distinto a lo que fuiste. Creí haberte descifrado hasta que me encontré a la puerta de tu corazón y no supe cómo entrar. Me invitaste a pasar pero dejando la razón atrás, y recorrimos lo incierto mientras nos transformábamos juntos. Te enseñé a confiar y de vos aprendí a fluir. Me inventaste una historia con final feliz, pero jamás me advertiste que no sabías el comienzo. Me pediste que esperara, que entendiera, y lo hice. Me enamoré de tus ‘después’. Sin embargo hoy ya no encuentro más razones para seguir esperando.

Ya me casé de estar parada frente a vos, jugando a ser lo que no te animás a decir. El silencio se vuelve aburrido cuando no es compensado con acciones. El murmullo de afuera es ensordecedor y no puedo dejar de pensar en que equivocamos el camino. Quisiste ser rey; y sacrificar a la reina en una táctica por la victoria fue lo mejor que pudiste hacer. Creíste  que en este juego de ajedrez eran tus reglas las que movían las piezas. Y jamás entendiste que que era yo las que les daba vida. Mi estrategia estaba pensada para que la partida durara lo que mi interés resistiera. Nunca un paso de más ni uno de menos. Te mostré todo lo que podíamos ser, pero vos seguías pensando en solitario. Mi mirada se vuelve vacía mientras tus dudas invaden el tablero.  Los cambios de último momento no funcionan cuando ya todo está perdido. Te volviste esclavo de tus intenciones y el precio que hay que pagar ahora, es la derrota.

Cuando la monotonía empieza a correr por mis venas, es momento de armar las valijas y partir. Es que la rutina y yo nunca nos llevamos  bien. Ella hace que te vayas desmoronando frente a mis ojos. O quizás lo que muere es la idea que tenía de vos. Incluso tu sonrisa dibujada comenzó a desteñir. Te armé como un rompecabezas, y ahora que lo finalicé ya no queda diversión. No se escuchan risas antes de dormir. No somos más cómplices de nuestros secretos. No se como decirte que nos quedamos sin tiempo. Que no me gusta ver llegar al otoño, porque los deseos se marchitan y los besos se secan. El viento arrasa con todas las promesas que quedaron sin cumplir y yo me desprendo de todas las esperanzas que puse en nosotros. Esta no es la primavera eterna que yo esperaba. Nos metimos en un laberinto sin conocer antes cómo salir.

Las palabras llegan tarde, no hay nadie ya que las escuche. Llegué al límite de mi paciencia intentando darte argumentos para que dejes de ponernos excusas. Todo se siente tan distinto. Lo que antes admiraba de vos, hoy es el motivo de mi distancia. Estábamos en la cima del mundo y ahora el suelo bajo nuestros pies es demasiado inestable como para quedarse. Quiero irme a miles de kilómetros. Quiero despedirme antes de que lo único que pueda recordar sea el mundo en pedazos a nuestro alrededor.  Por eso te invito a escribir un final épico antes de tener que volver a la realidad. Usemos esta última chispa para crear una llama que nos lleve hasta el límite, hasta el pensamiento más profundo. Y una vez ahí, que el fuego hable por todo lo que callamos, hasta que sólo haya cenizas de lo que tuvimos, hasta que estemos listos para dejarnos ir.

 

S.

 

 

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